
Düsseldorf es una ciudad de números, y no lo digo porque a nivel bancario sea la más importante de Alemania después de Frankfurt, sino porque muchas veces son éstos los que nos dan las pistas de cómo es una ciudad realmente.
Con poco más de medio millón de habitantes, (sólo Berlín, Hamburgo y Colonia sobrepasan el millón de habitantes), por su aeropuerto pasan diariamente casi 52.000 pasajeros convirtiéndolo en uno de los más importantes de Alemania.
Con poco más de medio millón de habitantes, (sólo Berlín, Hamburgo y Colonia sobrepasan el millón de habitantes), por su aeropuerto pasan diariamente casi 52.000 pasajeros convirtiéndolo en uno de los más importantes de Alemania.
Y sigo dando datos, pues la ciudad alberga 17 museos, 100 galerías de arte, varios teatros y una sala de conciertos por la que pasan más de 300.000 espectadores por año con un programa anual de más de 340 conciertos, y que este año ha sido la sede del Festival de Eurovisión, debido a la victoria de Lena Meyer con su “Satellite” el año pasado.
Pero ¿qué opinas si además te digo que Düsseldorf reúne en menos de un kilómetro cuadrado, más de 260 bares y restaurantes? Y que por ello se la conoce como la barra de bar más larga del mundo. Parece mentira, pero yo puedo acreditarlo, y la calle en particular se llama Bolkerstrasse. Apúnteselo.
Y es que Düsseldorf es una ciudad con mucho carácter. Moderna, cosmopolita y cultural, ha sabido crecer con la mentalidad de sus habitantes y se ha ido desarrollando siguiendo las corrientes más vanguardistas del diseño y la arquitectura, sin miedo a innovar. Asentada a orillas del Rin, Düsseldorf fue una ciudad de pescadores que debe su nombre precisamente a uno de sus afluentes, el Düssel, un pequeño canal que discurre sin prisa por el casco antiguo.
Y es que Düsseldorf es una ciudad con mucho carácter. Moderna, cosmopolita y cultural, ha sabido crecer con la mentalidad de sus habitantes y se ha ido desarrollando siguiendo las corrientes más vanguardistas del diseño y la arquitectura, sin miedo a innovar. Asentada a orillas del Rin, Düsseldorf fue una ciudad de pescadores que debe su nombre precisamente a uno de sus afluentes, el Düssel, un pequeño canal que discurre sin prisa por el casco antiguo.

Desde Marktplatz donde se encuentra el ayuntamiento y se alza el famoso monumento del príncipe “Jan Wellem” a caballo, podemos realizar diferentes itinerarios. Si nos entra el gusanillo de las compras, a escasos 50 metros encontramos tiendas como H&M, Planet, Madonna, Kultkult…, bastante más asequibles pero sin el glamour de la lujosa calle comercial Königsallee que equivaldría a la calle Serrano en Madrid.
En cambio, si nos empiezan a sonar las tripas podemos optar por desplazarnos hasta la zona de bares y restaurantes, para entrar en una de las famosas brewerys. En estas cervecerías elaboran y sirven su propia cerveza negra conocida como Altbier, que se suele acompañar de abundante comida como codillo, salchichas, panceta, puré de patata y ensalada, para no salir haciendo ochos del local. Así, tras una suculenta cena, suele comenzar la agitada vida nocturna de esta ciudad alemana, que durante el fin de semana se recoge con las primeras luces del amanecer, dejando las calles silenciosas y prácticamente si un alma hasta la hora del almuerzo.
El Rin, bien merece un paseo


Si cruzamos el río por alguno de sus modernos puentes llegaremos a la zona conocida como Overcastle, donde una hilera de plataneros se convertirán en nuestro mejor aliado si comienza a llover, pues paralelos a la ribera, nos permiten caminar tranquilamente sin miedo a mojarnos. En esta zona merece la pena visitar el mejor jardín japonés europeo, según dicen los expertos, y es que Düsseldorf alberga la mayor comunidad de japoneses de la Unión Europea, y por ello es considerada “la capital nipona a orillas del Rin”. Si eres un apasionado del manga y de la cultura japonesa merece la pena asistir a la semana de celebraciones del día japonés, donde además de programarse una amplia oferta de actividades, un porcentaje muy alto de adolescentes van disfrazados por la calle de sus ídolos nipones y se reúnen a orillas del Rin para hacerse fotos, hablar, bailar…
No te puedes ir sin:
- Visitar el Museo Kunstpalast, recinto sede de la Exposición Universal de 1927, y que hoy cuenta con exposiciones de obras de arte de la época clásica hasta el presente. Además de una amplia variedad de esculturas, fotografía y otros tipos de obras, incluye impresionantes exposiciones temporales que acompañan a la colección principal. http://www.smkp.de/
- También merece la pena el K20 Kunstsammlung en Grabbeplatz.
- Darte el placer de escuchar algún concierto en el antiguo planetario, (todavía se aprecia la semi-cúpula del techo) que se reconvirtió en una impresionante sala de conciertos. Equipada con la más avanzada tecnología y una acústica sin igual, en su escenario han tocado artistas de la talla de Sting y pasan estrellas de todos los géneros desde la múscia clásica, al jazz, soul o caberet. www.tonhalle.de
- Darte una vuelta por la lujosa calle comercial Königsallee, donde se encuentran algunas de las tiendas más elitistas de Europa con precios prohibitivos para la mayoría de los mortales. Y si buscas inspiración germana, date una vuelta por Ceciliehallée, una calle que da al Rin, donde se ubican los showrooms de las firmas más internacionales. Y es que Düsseldorf es considerada la ciudad de la moda, y su feria internacional es reflejo de ello.
Alquilar la Bierbike, una bicicleta muy peculiar, en la que pueden ir hasta 10 personas dando pedales por las calles de Düsseldorf, mientras se van sirviendo cerveza con el grifo que tiene instalado la bici.
- Darte una vuelta por alguno de los mercadillos navideños que montan en la zona antigua de la ciudad, así como ver la transformación que sufre el paseo que discurre al lado del Rin, donde tienen lugar diversas competiciones de ski de fondo.
- Vivir los famosos carnavales que inaugura el payaso Hopeditz, y que están hermanados con Tenerife desde el año 1972, intercambiándose cada ciudad una delegación para participar en sus Carnavales.
- Visitar la calle Schneiderwibbel Gasse, de un español que llego a Düsseldorf hace 50 años llamado Primo López y lleva años triunfando con la tortilla española, entre otros platos.
INFORMACIÓN PRÁCTICA:
Cómo llegar:
- Air Berlin o Nikki , la línea aérea “low cost” de Air Berlin.
Dónde dormir:
- Hotel Melia Dusseldorf de cuatro estrellas inaugurado a finales del 2009 y a 5 minutos andando del centro. Han querido mantener el espíritu español que se observa en los diferentes restaurantes como el “tapas”, tienen prensa diaria española, asi como varios canales españoles sintonizados. Diseñado con una filosofía muy zent, y natural, permite que te sientas como en casa. www.melia-duesseldorf.com

- Hotel Nikko Düsseldorf. Con una piscina en el penthouse desde la que puedes disfrutar de unas vistas 360º de Düsseldorf. Especialidades jaonesas como el Benkay, incluso se puede reservar el desayuno japonés. George Clooney estuvo comiendo en su restaurante. Immermannstrade 41/ www.nikko-hotel.de
Para comer:
- Restaurante Monkey´s: Graf-Adolf-Platz 15 www.monkeysplaza.com
Para tomar unas copas:
- Cubanitos. Cocktails & cigars. Recomendable 100% la caipirinha de fresa. Local donde se permite fumar. Kurze Str. 14
- El Purple Lounge del Hotel Melia Düsseldorf. Gin Tonics
¿Dónde tomar un café?:
- Schlossturm Schiffahrt museum: Museo de la navegación, en la planta superior tiene una cafetería con unas vistas muy bonitas del paseo y del Rin.
¿Dónde salir?
- Altstand ( Ciudad Antigua)
- Bolkerstrasse ( Un montón de bares)
- Ratingerstrasse ( discotecas)
Para bailar:
- Quatier BNoheme
- Maner
- Ruda´s studios ( Medien hafen)